Recuerdos de una vida en movimiento

Antes de que llenar una chamarra de parches fuera una decisión estética, había prendas que funcionaban como un registro de vida. Estas dos souvenir jackets mexicanas de los años 80 parecen pertenecer a ese mundo: acróbatas, motociclistas y stuntmen que viajaban de ciudad en ciudad y de país en país con espectáculos donde el riesgo era parte del oficio. La amarilla no deja demasiado a la imaginación: ACROBAT, STUNTMAN, MEXICO y SAMMY aparecen bordados en la espalda alrededor de una cámara de cine. La azul lleva un enorme parche de MOTO CLUB VIKINGOS, acompañado por referencias al motociclismo y la velocidad.

Los parches hacen que ambas piezas sean especialmente interesantes. México, Argentina, Brasil, Italia, Francia, Bélgica, Corea del Sur, Argelia, Irak y otros países aparecen junto a insignias de policía, bomberos, patrullas, moto clubs y organizaciones. Más que una composición perfectamente planeada, parecen una colección construida con el tiempo: lugares visitados, intercambios, encuentros y recuerdos cosidos directamente sobre la ropa. En la azul incluso aparece Indianapolis Speedway, reforzando todavía más su relación con la cultura del motor.

Son chamarras que difícilmente pueden entenderse únicamente por su etiqueta. Su verdadero valor está en todo lo que alguien decidió agregarles después. Cada parche deja una pista, pero no cuenta la historia completa. Y quizá ahí está lo mejor de encontrarlas cuarenta años después: no sabemos exactamente quién fue Sammy, qué acrobacias hacía o cuántos de esos lugares recorrió, pero alguien convirtió sus chamarras de trabajo y viaje en una especie de pasaporte textil.

Dos prendas. Decenas de lugares. Una vida que todavía estamos tratando de reconstruir.

Alejandro Payán