Donde empezó LA GLORIA
Hay tradiciones que nacen sin hacer mucho ruido.
La primera edición de LA GLORIA comenzó con dieciséis equipos, un futbolito, un árbitro que se tomó su trabajo demasiado en serio y una tienda llena de personas que llegaron con ganas de jugar. Lo que nadie esperaba era que, por unas horas, REvolver dejara de sentirse como una tienda para convertirse en una pequeña cancha de barrio.
Mientras el balón rodaba, nuestros amigos de Mezcal ILEGAL montaron una barra de mezcalitas que terminó reuniendo a jugadores y espectadores alrededor de la misma mesa. Kore Food Studio hizo lo suyo con una selección de snacks que mantuvo viva la tarde entre partido y partido. Había competencia, sí, pero sobre todo había conversación, risas y esa sensación de que todos formaban parte del mismo equipo.
Cuando cayó el último gol, el equipo de Mezcal ILEGAL levantó el trofeo y recibió los primeros anillos de campeón, diseñados y fabricados en plata por REvolver Atelier exclusivamente para el mundial. Pero, viendo las fotos tiempo después, el resultado parece casi anecdótico.
Lo que realmente nació ese día fue una tradición.
Las Polaroids sobre el futbolito, los brindis improvisados, los nuevos amigos, las revanchas prometidas y la pregunta que se repitió durante semanas:
”¿Cuándo vuelve LA GLORIA?”
Porque algunas historias no empiezan con un silbatazo.
Empiezan cuando un grupo de personas decide reunirse alrededor de una misma pasión.