Un silbato también puede cambiar la historia
Pocas veces un uniforme arbitral trasciende el partido para el que fue diseñado. Este Adidas original de Italia 1990 es una excepción.
Fue durante la final entre Argentina y Alemania Federal cuando el árbitro mexicano Edgardo Codesal señaló un penal al minuto 85. Andreas Brehme convirtió el gol, Alemania levantó la Copa del Mundo y el resto pertenece a la historia. Lo que vino después fue igual de memorable: Diego Maradona abandonó el Olímpico de Roma entre lágrimas, convencido de que el desenlace había sido injusto.
Desde entonces, esta camiseta dejó de ser únicamente un uniforme. Se convirtió en el símbolo de una de las decisiones más debatidas en la historia de los Mundiales. Para algunos representa una decisión correcta; para otros, el momento que les arrebató una Copa del Mundo.
Las camisetas suelen recordar a quienes marcaron los goles. Esta recuerda a quien tuvo el valor —o la carga— de tomar la decisión más importante de aquella final.